Entrevista a Pep Torres (MIBA)

11 06 2013

Us faig arribar integrament una entrevista a Pep Torres, fundador del MIBA de BCN, l’han fet la Audrey Damasde La Fundació Escola d’Emprenedors.

Fundador y director de miBa (Museo de Ideas e Inventos de Barcelona). ¡Tratar de definir el universo de Pep Torres equivaldría a definir lo indefinible! Consultor, colaborador en radio y en TV, músico, escritor, diseñador, inventor, Pep Torres dirige desde 2005 el estudio de invención y creatividad Stereonoise S.L., dedicado al diseño de nuevos productos, a la consultoría creativa. Se define a sí mismo no sólo como un creativo, renacentista y transversal que usa muchos lenguajes para expresar su creatividad, sino también como un activador que inspira a los demás. Un artista polifacético que nunca se rinde y que quiere transmitir la idea que todo está por hacer y que el futuro lo escribimos nosotros.

¿Cómo y por qué nació la idea del museo de ideas e inventos?

Es una idea que me rondaba la cabeza desde hace unos 15, 20 años. Siempre había soñado con tener un espacio donde pasasen cosas. Más que un museo quería crear un espacio donde realmente la gente pudiese ver la creatividad, la generación de las ideas y donde pudieran motivarse. La punta del iceberg, lo que se ve, son los objetos pero realmente el iceberg es un 99% por debajo del agua y es lo que hacemos con actividades, formas de pensar. Mi idea se ha ido transformando de un museo tradicional, donde pagas la entrada y hay objetos, a lo que es el miBa, una metáfora de una búsqueda personal. Lo que realmente me importa es lo que hagan las personas cuando salgan de este espacio y que puedan erradicar sus miedos o prejuicios. ¡La función principal de este espacio es darte un empujón que te diga “hazlo”!

¿En qué se diferencian las sesiones abiertas que propone a los visitantes, los Fly-days, comparado con otras iniciativas como las de Barcelona Activa por ejemplo?

El valor diferencial es que yo soy emprendedor. Hay millones de preguntas y la gente, cuando tiene una idea, no sabe qué hacer ni dónde ir. Existen muchos recorridos pero la mayoría son muy “académicos”. Cuando una persona viene a verme, me resulta bastante fácil sugerirle caminos creativos y darle vuelta a su historia porque yo estuve en el mismo lugar. No explico un plan de empresas, no le pido que lo haga sino que le doy una atención personalizada e intento hacer que su idea o empresa vaya mucho más allá.

¿Qué rasgos definen un inventor?

Todos somos inventores. No hay un perfil tipo porque todos tenemos una idea dentro, un proyecto, un sueño que queremos realizar.

Lo que sucede es que el que se auto-determina inventor, creativo es aquel que en vez de soñarlo, lo hace. Peo en realidad todos tenemos la misma potencialidad de ejecutar cualquier sueño. Mi función es de despertarla y ayudar a sacar lo que está en cajón.

Su público está compuesto tanto por niños como adultos. ¿Qué impacto tiene en ambos?

Yo no noto ninguna diferencia aunque aparentemente hay un gap, un salto entre unos y otros. Tan sólo observo una diferencia vinculada con el background, la experiencia. Resulta más fácil despertar a los niños ya que tienen ganas de jugar y de soñar mientras los adultos están más impregnados de prejuicios. Sin embargo, si sabes tocar el resorte, a un adulto le das más ganas de salir adelante con su proyecto.

El mensaje que transmito es idéntico pero hay siempre una doble lectura: aquí vienen, por una parte, los espectadores que se lo pasan bien y los creadores que desarrollan un proceso reflexivo a partir de las ideas que han visto.

La emprendeduría tiende a convertirse en el antídoto para la crisis. ¿No cree que se abusa un tanto de la palabra?

He vaticinado la desaparición de la palabra emprendedor en 2013. Me refiero al concepto emprendedor, no al emprendedor de verdad, es decir al mainstream, al cuento que ha creado la clase política que opta por no hacer nada y delega todo a los demás con el discurso: “solucióname la vida, móntate un negocio y dame el dinero”.

Antes de la palabra emprendedor ha ocurrido lo mismo con la innovación. Lo que ha cambiado es que antes se hablaba más del proceso y ahora se enfoca en la persona. Son conceptos de los que se usan y abusan. En un entorno de crisis, hay aparentemente más ideas, se piensa más pero a corto plazo. Las ideas que salen son para darnos dinero hoy. Entonces los proyectos, aunque numerosos, son pensados con poca altitud de miras y para conseguir salir del apuro inmediatamente. Cuando no hay crisis, los proyectos son más son a más largo plazo y con más recorrido. Por lo tanto, para mí, que el concepto de la crisis está bien porque nos da ideas es mentira.

¿Qué es una idea buena?

Una idea buena es aquella que cumple su cometido. Por ejemplo, quiero crear una lavadora para hombres y mi intención es salir en los medios de comunicación para mis clientes. ¿Es una buena idea? ¡Para salir en los medios, sí! ¿Es una buena idea para la humanidad? ¡No! Una lavadora para hombres no tiene ningún sentido.

Una buena idea es plantearte lo que vas a conseguir con ella y si cumples con lo que te propones, es buena. Si quieres ganar dinero con la idea y lo consigues, es buena idea. Si lo que quieres es aportar un valor a la sociedad y lo consigues, es perfecto. Esto depende de ti. Pero mucha gente suele confundir el objetivo. Las ideas no son ni buenas ni malas, ¡no hay verdad!

¿Producimos las ideas o vienen a nosotros?

Imagínate la idea como un perfume que suele componerse de unos 100/150 ingredientes de todo tipo (estabilizadores, base, permanencia, aromas, matices, etc…). Todos estos elementos componen la complejidad de un perfume y para una idea, es lo mismo. Una idea se nutre de una cosa que has visto, de otra que te han dicho, de lo que está pasando. Es una concatenación de estímulos que vas combinando con tu forma de hacer que es única.

¿Cómo se transforma la virtualidad de una invención en realidad económica?

Esto es muy complejo y muy largo de explicar. Edison decía: “Los inventos son 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Las ideas son muy bonitas cuando están en el aire y cuando bajan al suelo, convertirlas en algo físico es un proceso laborioso de equipo. Es imprescindible saber crear un equipo con personas especializadas en cada área. Pero ideas que triunfar hay muy pocas, entendiendo triunfar por dar mucho dinero.

¿La innovación, la emprendeduría y la creatividad se alejan de una mera transmisión de conocimientos. ¿Se pueden y se deben enseñar estas asignaturas?

¡Sí, más que nunca! La educación que tenemos es nefasta. Es una educación basada en patrones muy antiguos, patrones de la revolución industrial y hoy en día los paradigmas han cambiado. Por lo tanto, si queremos conseguir una educación distinta, hemos de cambiar la experiencia educativa: ya no sólo la educación sino cómo se vive la transmisión de información y cómo se forma este conocimiento en la mente del niño, y luego cómo lo puede aplicar. El proceso educativo tal y como existe, basado en la memorización de datos para aprobar un examen, está obsoleto.

¿Qué métodos preconiza?

Apuesto por un modelo transversal. Aprender con ansia de conocimientos, con optimismo, con humor. Deberíamos incorporar asignaturas nuevas. Es muy importante descubrir cosas diferentes. Cuando las personas vienen a los Fly-Days, siempre les aconsejo ir lejos porque las respuestas no suelen estar a nuestro lado.

¿No llevamos las respuestas en nosotros mismos?

Probablemente sí pero las formas de sacarlas vienen de otro lado. Has de alejarte porque, cuando estás en entornos muy cerrados, necesitas alejarte para aprender algo distinto y provocar los estímulos necesarios para responder a tus interrogaciones.

¿Cómo contempla la evolución de la situación general?

Lo que está pasando ahora es lo que ha pasado toda la vida donde hay unos que trabajan y otros que no. Existe una clase dirigente, como en la época feudal con los clanes, que quita recursos a los que trabajan. La ventaja ahora es que se sabe todo. La pregunta es: ¿qué vamos a hacer? Pienso que va a tocar una revolución humanista. Todo esto no tiene ningún sentido.

¿Le gustaría involucrarse en política?

¡No! Si tuviera que montar algo, no montaría un partido político para hacer la oposición. Pero sí una agencia de control externa, transversal e independiente del gasto económico como Standard & Poor’s en Estados Unidos.

¿Un pensamiento a contra corriente?

“No hay que encumbrar y premiar tanto a los jóvenes por emprender, habría que hacer la ola a los que a los 40 o 50 lo intentan de nuevo: ellos son los auténticos héroes.”

Entrevista realitzada per Audrey Damas

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